Estructura de capital: la estructura de capital corporativa, maximización del valor de la empresa y maximización de los intereses de los accionistas, apalancamiento financiero y el valor de la empresa.
Estructura de capital.
Básicamente se podría
definir como aquella combinación de recursos propios y ajenos que maximiza el
valor de la empresa, o expresado, en otros términos, qué endeudamiento sería
razonable para conseguir una mayor valoración.
Según algunos autores
(Modigliani y Miller p.e.) no sería posible aportar valor vía incremento del
endeudamiento, mientras que para otros sí sería posible. En general lo que sí
se puede afirmar es que:
- En empresas de alta
rentabilidad sobre activo (ROA), la capacidad de endeudamiento es más elevada y
por tanto el accionista podría preferir que la empresa se endeudara frente a
que recurriera a incrementar sus fondos propios.
- En aquellas empresas de
bajo ROA o de rentabilidad a muy largo plazo, la financiación vía endeudamiento
puede poner en peligro la estabilidad de la empresa y por consiguiente, el
tanto por ciento de la inversión a financiar mediante endeudamiento debería ser
bajo.
Hay que tener en cuenta
otros dos factores:
- El hecho de que la carga
en intereses del endeudamiento sea deducible fiscalmente genera unos ahorros
fiscales conocidos como Tax Shield y en sí mismo son un valor positivo para la
empresa.
- El endeudamiento
incrementa la posibilidad de impago, y por tanto de suspensión de pagos/quiebra
de la empresa por lo que habrá que ver si el Tax Shield es inferior o superior
a estos costes que generará la posibilidad de quiebra (traducidos en un mayor
coste de la financiación).
Muy ligado a la estructura
óptima de financiación está el concepto de coste de capital, dado que en el
mismo los fondos propios suponen un mayor coste por su mayor riesgo relativo a
la deuda. El endeudamiento, siempre que sea moderado, supone reducir ese coste
de capital y por tanto incrementar el valor de la empresa.
Resumiendo, la estructura
óptima de capital es un concepto muy importante en finanzas, pero sobre el que
se está muy lejos del consenso. Teóricamente alcanzarlo supondría maximizar el
valor de la empresa sin ponerla en riesgo de impago y consiguiendo al mismo
tiempo financiar óptimamente todos sus proyectos.
La estructura de capital es
definida como la relación Deuda (D) a Capital (E). L=D/E. Generalmente una
empresa se endeuda para adquirir activo fijo o cubrir sus necesidades operativas.
Si una empresa se financia sólo con capital propio, es una empresa no
apalancada. Si se endeuda es una empresa apalancada. Una estructura óptima de
capital es aquella que al minimizar el costo de los recursos maximizará el
valor de la empresa.
En la búsqueda de la
estructura óptima de capital se intercambiará deuda y capital produciendo
cambios en el nivel de riesgo asumido y en el rendimiento esperado. A más uso
de deuda, aumenta el riesgo de los accionistas y al usar más deuda, se requiere
un rendimiento esperado mayor.
Por otro lado, el valor de
la empresa podemos formularlo como el cociente de la Utilidad Operativa después
de impuestos, disponible para el pago de deuda y a accionistas; y el Costo
Promedio Ponderado de Capital.
Entonces, cuando hay un
manejo eficiente de los recursos financieros, la estructura óptima se asocia a
una minimización del costo promedio ponderado de los recursos y a la
maximización del valor de la empresa.
Finalmente, se debe
considerar: la estabilidad de las ventas, la estructura del activo, el
apalancamiento operativo, la tasa de crecimiento, la rentabilidad, los
impuestos, el control, la actitud de los gerentes (si son conservadores o
audaces), los bancos y clasificadoras de riesgo, las condiciones del mercado,
la situación interna de la empresa, entre otros aspectos.
Capital social de una empresa: características.
Existen varias diferencias
entre establecerse como autónomo o crear una sociedad, y una de las más
importantes es el capital social. De acuerdo a la ley, quienes establezcan un
negocio en la forma de sociedad deben cumplir unos requisitos que incluyen la
generación de un capital social.
Así, dependiendo del tipo de
sociedad en que se constituya la empresa, la legislación exige diferentes
requisitos.
El capital social de una
empresa tiene una serie de funciones y características entre las que se
incluyen:
Su aportación debe tener
lugar en el momento de la fundación de la sociedad. Más adelante, es posible
aumentarlo mediante la figura de ampliaciones de capital.
Las ampliaciones de capital
suelen llevarse a cabo en caso de deudas, para devolver las aportaciones a
socios o aumentar las reservas.
Mediante el capital social,
la empresa ofrece una garantía a terceros ante situaciones de quiebra y
liquidación de la sociedad. Además, en este caso, los socios podrán solicitar
la parte aportada.
El capital social no se
utiliza, no obstante, en caso de pérdidas, para lo cual se establece el uso del
patrimonio de la empresa.
Se establecen unas
cantidades mínimas del capital que una sociedad debe tener. Serán 3.012€ si se
trata de una sociedad de responsabilidad limitada al igual que una Sociedad
Limitada Nueva Empresa. Será un mínimo de 60.101,21€ si se trata de una
sociedad anónima.
En cualquier caso, el
capital social de una empresa y todo lo relacionado con la fundación de
sociedades y empresas se recoge en el Real Decreto Legislativo 1/2010, de 2 de
julio, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Sociedades de
Capital.
Los elementos del capital social de una empresa.
Para calcular el capital
social de una empresa se debe comenzar realizando la resta entre activos y
pasivos:
Activos: se corresponden con
el dinero en efectivo, las deudas o facturas pendientes de cobro y los equipos
o edificios en posesión de la entidad. A estos últimos habrá que restar una
depreciación en caso de que se haya producido.
Pasivos: los gastos de la
entidad y las deudas.
Mediante esta resta, se
obtiene una cantidad correspondiente al conocido como patrimonio neto. Para continuar
y acceder a la cifra del capital social, se deberá llevar a cabo la siguiente
operación: Patrimonio neto - Reserva legal - Resultados de anteriores
ejercicios. Cada uno de estos elementos se corresponde con la siguiente
definición:
Patrimonio neto: la resta de
los pasivos a los activos de una empresa.
Reserva legal: un dinero que
la empresa debe retener como ahorro de forma obligatoria de sus beneficios. La
finalidad de esta reserva legal es asegurar la correcta financiación de la
empresa y la cobertura ante pérdidas. Se establece que se debe retener un 10%
de los beneficios anuales para destinarlos a la reserva legal hasta que esta
sea igual al 20% del capital social.
Resultados de anteriores
ejercicios: el cálculo de los beneficios o pérdidas que hayan tenido lugar en
el año anterior.
El resultado de esta
operación (restar la reserva legal y el resultado anterior al patrimonio neto)
supondrá la cifra del capital social de una empresa. Esta incluirá tanto
elementos dinerarios como no dinerarios.
¿Qué es el capital social?
El capital social de una
empresa es el valor del conjunto de bienes que posee la empresa y las
aportaciones realizadas por los socios, que podrán ser dinerarias o no
dinerarias.
El capital social figurará
dentro del Patrimonio Neto del balance, en el apartado de Fondos Propios.
El capital social se divide
en acciones, representando cada una de ellas una participación, lo que supone
un derecho de propiedad para los socios sobre el patrimonio de la empresa.
También constituyen una garantía frente a terceras personas.
Cantidad que se aporta de capital social.
Debe tenerse en cuenta que
todas las empresas deben tener un capital social mínimo, dependiendo del tipo
de sociedad que se haya constituido deberán aportar una cantidad u otra.
Algunas de las más importantes son:
Sociedad Anónima: Sociedad
cuyo capital se divide en acciones, que conforman la participación de cada uno
de los socios. Capital social mínimo de 60.101,21€.
Sociedad Limitada: Sociedad
con capital dividido en participaciones iguales para todos los socios, dónde su
responsabilidad se limita al capital aportado. Capital social mínimo de
3.005,06€.
Sociedad Limitada Nueva
Empresa: Especialidad de la anterior, creada para empresas nuevas que cumplan
una serie de requisitos, donde las aportaciones de los socios serán dinerarias.
Capital social mínimo de 3.012€.
¿Para qué se puede utilizar el capital social?
Si la empresa registra
pérdidas, pueden intentar corregirse con una parte del patrimonio de la empresa
reservado para ello, pero el capital social no se verá afectado.
Si puede utilizarse, no
obstante, en caso de que la empresa quiebre y se produzca su liquidación. En
este caso, también los socios pueden solicitar la devolución de sus
aportaciones.
¿Cuándo se realizan las aportaciones al capital social de la
empresa?
Las aportaciones al capital
social se realizan en el momento en que se produzca la constitución de la
sociedad.
Una vez constituida la
sociedad, el capital social se podrá aumentar mediante aportaciones denominadas
ampliaciones de capital. También podrá aumentarse el capital social de la
empresa para hacer frente a deudas contraídas, aumentar las reservas o devolver
aportaciones a socios.
La estructura de capital corporativa.
La decisión más importante
que se realiza dentro de una empresa en la búsqueda de maximizar su valor suele
ser la decisión sobre qué productos fabricar y/o que servicios ofrecer; sin
embargo, la decisión sobre la forma de financiar las inversiones en aquellos
activos que permitan ofrecer dichos productos y/o servicios (por ejemplo, en
máquinas y equipos), es a menudo vista como una decisión de menor importancia,
o secundaria. Hay que destacar la importancia que las decisiones de
financiamiento, pueden tener en el valor de una empresa, sin dejar de lado que
los resultados esperados dependerán considerablemente de los supuestos que se
plantean sobre los mercados de capitales y los agentes que operan en estos
mercados.
La estructura de capital de una
empresa es la combinación de deuda y capital que una organización utiliza para
financiar su negocio. El objetivo de la decisión sobre la estructura de capital
es determinar el apalancamiento financiero que maximiza el valor de la empresa,
reduciendo al mínimo el costo promedio ponderado del capital viene dado por la
media ponderada de los costos marginales de financiación para cada tipo de
financiamiento utilizado (por ejemplo, bonos, acciones preferentes o acciones
comunes).
La estructura financiera.
Toda oportunidad de
inversión real está acompañada y al mismo tiempo condicionada, por decisiones
de financiación. Estas a su vez determinan la composición del capital entre
deuda y recursos propios.
La estructura financiera de
la empresa es la composición de los recursos financieros que la empresa ha
captado o producido.
Constituye el Pasivo del
balance, que recoge el capital, las deudas y obligaciones de la empresa,
clasificadas según su procedencia y plazo. Una empresa puede financiarse con
dinero propio (capital y reservas) o con dinero prestado (pasivos).
La proporción entre una y
otra cantidad es la estructura de capital. Esta proporción debe ser equilibrada
en cuanto al mínimo coste y riesgo posible. Para su cálculo hay que determinar
el porcentaje que el capital en acciones y las deudas representan sobre el
total de la empresa.
Las posibles situaciones de la estructura financiera, basadas en
el concepto de fondo de maniobra estudiado en el módulo de análisis financiero,
son:
Equilibrio total: Activo =
Neto. Se trata de la situación más clásica. Todo el activo está financiado con
capitales propios. En esta situación, la empresa no tiene fuentes de
financiación ajenas, financiando todo el activo (fijo y circulante) con
recursos propios. En principio esta situación aparentemente refleja máxima
estabilidad o solvencia, sin embargo, no puede ser el objetivo de una empresa.
Estabilidad financiera:
Fondo de Maniobra (FM) > 0; Activo circulante (Ac)> Pasivo circulante
(Pc). El equilibrio financiero se logra en general, cuando los recursos
financieros permanentes (capitales propios y capitales ajenos a largo plazo),
cubren la totalidad de la inversión permanente o a largo plazo, entendiendo por
tal la suma de activos fijos más un nivel mínimo de activos circulantes, que
también deben considerarse como fijos o a largo plazo. Se considera que la
empresa está en equilibrio o estabilidad normal, porque mientras los pasivos a
largo plazo financien la totalidad de las inversiones permanentes, no deberían
presentarse problemas en cuanto a la capacidad de la empresa para reembolsar
sus pasivos.
Desequilibrio financiero:
Fondo de Maniobra < 0, Pc > Ac. Se presenta cuando el activo circulante y
parte de la inversión en fijo se financia con pasivos circulantes, es decir con
deudas a corto plazo. La empresa, al no poder hacer frente a sus deudas a corto
con recursos financieros a corto, puede verse abocada a una situación de
inestabilidad. Puede producirse una situación de máxima inestabilidad si las
deudas contraídas por la empresa superan el valor de su activo real, o cuando
los recursos propios se hayan reducido a causa de pérdidas, pasando los fondos
propios a tener signo negativo.
Maximización del valor de la empresa y maximización de los intereses
de los accionistas.
Maximización del
valor de la empresa.
Por lo general, los
propietarios de una sociedad anónima no son sus administradores. Por lo tanto,
los administradores financieros o la gerencia financiera, necesitan saber
cuáles son los objetivos de los propietarios de la empresa.
Algunas personas creen, en
el enfoque tradicional de las finanzas, que el objetivo de la empresa es
siempre maximizar las utilidades.
En este afán, la gerencia
financiera tomará solamente las acciones que se esperaría que hicieran una
contribución importante a las utilidades totales de la empresa. Y de todas las
alternativas que se consideren, seleccionará la única que se espera que tenga
los rendimientos monetarios más altos.
¿Qué se puede hacer para
maximizar el valor de la empresa?
En términos generales, la
valoración se basa principalmente en tres elementos:
El nivel de generación de
caja al principio de la proyección.
La tasa de crecimiento de
los flujos de caja usada para la proyección.
La tasa de descuento de los
flujos de caja futuros.
Lógicamente, el mayor valor
se obtendrá al optimizar las palancas que influyen en dichos elementos. A
continuación, se presentan cinco acciones que resultarán en una mejora en la
valoración de LA empresa.
1. Aumentar el margen operacional.
Cuanto mayor sea la
capacidad de generar beneficios y flujos de caja, mejor será la valoración. El
beneficio se incrementa aumentando las ventas y reduciendo los costes. Así que
las preguntas (entre otras) que hay que hacerse para aumentar su margen son las
siguientes: ¿tiene la empresa activos – tangibles o intangibles - de los cuales
no se obtiene todo el valor que podrían generar? ¿Cuáles podrían ser las
fuentes de ingresos adicionales con un margen de beneficio mayor? ¿Existen canales
de distribución alternativos donde vender sus productos? ¿Qué se ha planteado
para consolidar su poder de negociación frente a clientes y proveedores? ¿Está
el capital humano motivado, enfocado y funcionando a su mejor rendimiento?
¿Existe potencial de reducción de costes de estructura que pueda aumentar la
eficiencia del negocio?
2. Aumentar las perspectivas de crecimiento.
La tasa de crecimiento de
los flujos de caja durante el horizonte de proyección es un factor determinante
en la valoración de la empresa. ¿Está su empresa poniendo barreras a la entrada
en el sector o está desarrollando una ventaja competitiva? ¿Está invirtiendo en
proyectos de crecimiento con alto potencial de generación de valor para la
empresa? ¿Es la estrategia corporativa clara, creíble y generadora de
crecimiento rentable?
Tener motores de crecimiento
adicional lógicamente incrementa el potencial de generación de flujos de caja,
lo que aumentará de facto el valor de la empresa.
3. Mejorar el capital circulante o fondo de maniobra.
Los flujos de caja,
calculados en el contexto de una valoración, dependen no sólo de los beneficios
generados sino también del capital circulante. Reducir la necesidad de capital
circulante aumentará la generación de flujos de caja, y así el valor de la
empresa.
La gestión del capital
circulante es un asunto delicado, ya que depende del equilibrio entre riesgo y
rentabilidad. Se trata de optimizar la necesidad de capital circulante,
reduciendo las existencias, mejorando el período de cobro y aplazando los pagos
de manera recurrente eso sí, sin dañar la rentabilidad de la empresa, sin
generar rotura de inventarios, sin estrangular a los proveedores, ¡ni empeorar
la relación con los principales clientes!
4. Refinanciar la deuda.
¿Parte de la deuda de la
empresa tiene un coste superior a los tipos de interés ofrecidos en el mercado?
¡Aproveche el entorno actual de tipos de interés bajos para refinanciar esa
deuda! Ponga en marcha un ejercicio serio y riguroso de negociación con sus
entidades financieras para explorar fórmulas de optimización del coste de los
recursos que éstas le aportan.
Es importante porque reducir
el coste de la deuda permite disminuir la tasa de descuento de los flujos de
caja e incrementar el valor de la empresa.
5. Optimizar la estructura financiera.
El valor de su empresa
llegará a su máximo cuando la tasa de descuento de los flujos de caja esté en
su mínimo. Esto se produce cuando el nivel de deuda está en su óptimo dentro de
la estructura de capital de la firma.
Tanto por encima como por
debajo de este nivel óptimo de deuda, la tasa de descuento será más alta, y el
valor de la empresa consecuentemente más bajo. ¿Por qué ocurre esto?
Por un lado, porque por
debajo de este nivel óptimo, la proporción de capital aportado por los
accionistas es más importante, y como el rendimiento exigido por estos últimos
es más alto, la tasa de descuento subirá. Conviene en este caso, aumentar el
apalancamiento de la firma para incrementar su valor. Por otro lado, porque
encima de este nivel óptimo, el riesgo de insolvencia es mayor, lo que causa el
incremento del rendimiento de los accionistas y de los acreedores, y, por
tanto, de la tasa de descuento. En este caso, convendrá disminuir el
apalancamiento para llegar al nivel óptimo de deuda y optimizar el valor de su
empresa.
Evidentemente, el potencial
de mejora de esas cinco palancas está en función de cada compañía y depende a
su vez de la evolución de su propio entorno económico. En cualquier caso,
actuar sobre esas palancas no tiene que ser incompatible con la estrategia
corporativa. Al contrario, tendría que ser parte de una estrategia integral,
que considere todos los aspectos y fuerzas en acción alrededor del negocio, con
la perspectiva de incrementar el valor de la empresa.
Maximización de la
riqueza de los accionistas.
El objetivo de la empresa y,
por consiguiente, el de toda gerencia financiera, es maximizar la riqueza de
los propietarios para quienes se trabaja. La riqueza de los propietarios
corporativos se mide por el precio de las acciones, que a su vez se basa en la
oportunidad de los rendimientos, su magnitud y su riesgo.
Al considerar cada
alternativa de decisión en términos de su impacto sobre el precio de las
acciones de la empresa, los gerentes financieros sólo deben aceptar aquellas
decisiones que se espera que incrementen el precio de las acciones.
Puesto que el precio de las
acciones representa la riqueza de los propietarios en la empresa: la
maximización del precio de las acciones maximizará la riqueza del propietario.
Es más importante el
crecimiento relativo que el cuantitativo. Si maximizamos la riqueza de los
accionistas, estamos asegurando el futuro de la empresa en el largo plazo. De
lo contrario estaremos mostrando una debilidad por el lento pero continuo
fortalecimiento del capital ajeno.
No es suficiente generar
rentabilidad si esta no se ve reflejada en el incremento del de la riqueza de
los accionistas en la estructura de financiamiento. Si se acordara una
distribución de dividendos, bajo estas condiciones, estaremos repartiendo
nuestro propio capital y las utilidades generadas por el negocio.
Una medida correctiva en
estas circunstancias sería, sencillamente, la capitalización de las utilidades.
Pero en la realidad, los accionistas exigen reparto de utilidades.
Apalancamiento financiero y el valor de la empresa.
Apalancamiento financiero.
El apalancamiento financiero
consiste en utilizar algún mecanismo (como deuda) para aumentar la cantidad de
dinero que podemos destinar a una inversión. Es la relación entre capital
propio y el realmente utilizado en una operación financiera.
El principal mecanismo para
apalancarse es la deuda. La deuda permite que invirtamos más dinero del que
tenemos gracias a lo que hemos pedido prestado. A cambio, como es lógico,
debemos pagar unos intereses. Pero no solo mediante deuda se puede conseguir
apalancamiento financiero.
En muchos instrumentos
financieros (sobretodo derivado como los futuros o los CFDs) solo es necesario
dejar una garantía del total invertido, por lo que también se puede apalancar
la operación. Además, en las opciones financieras, dado que compramos un
derecho sobre un activo subyacente, que generalmente tiene un precio mucho
mayor a la prima, se genera un efecto apalancamiento.
Para qué sirve el apalancamiento financiero.
Gracias al apalancamiento
financiero logramos invertir más dinero del que realmente tenemos. De este
modo, podemos obtener más beneficios (o más pérdidas) que si hubiéramos
invertido solo nuestro capital disponible. Una operación apalancada (con deuda)
tiene una mayor rentabilidad con respecto al capital que hemos invertido. Esto
se puede hacer por medio de deuda o a través de derivados financieros.
Cuanta más deuda se utilice,
mayor será el apalancamiento financiero. Un alto grado de apalancamiento
financiero conlleva altos pagos de interés sobre esa deuda, lo que afecta
negativamente a las ganancias.
Cómo se calcula el apalancamiento financiero.
El grado de apalancamiento
se suele medir en unidades fraccionadas. Un apalancamiento de 1:2 por ejemplo,
significa que por cada euro invertido se está invirtiendo dos euros, es decir,
la deuda es también de un euro. Apalancamiento 1:3 es que por cada euro
invertido hay dos euros de deuda, la capital propia supone el 33% de la inversión.
Por lo tanto, la fórmula
para calcular el apalancamiento financiero de una operación será:
Por ejemplo, si hemos
invertido de nuestro propio dinero 1.000 euros, pero el valor de nuestra
inversión (ya sea porque estamos utilizando deuda o productos derivados) es de
10.000 euros. El apalancamiento será de 1:10:
Cuando el apalancamiento
financiero es resultado de deuda se suele utilizar esta otra fórmula para
calcular el porcentaje de apalancamiento que estamos utilizando:
Comentarios
Publicar un comentario