Financiación a largo plazo: acciones ordinarias, deuda a largo plazo, acciones preferenciales, patrones de financiación, tendencias recientes de la estructura del capital

TEMA VII: Financiación a largo plazo.

Cuando se habla de este tipo de financiación, se refiere a que su cumplimiento se encuentra por encima de los cinco años y su culminación se especifica en el contrato que se realice. Por lo general, en la financiación a largo plazo debe existir una garantía que permita realizar el trámite del préstamo requerido.

 

Es vital que, las empresas, tomen un control del tipo de financiación que adquieren, ya que, una decisión errónea, puede suponer la quiebra del negocio o la incapacidad de pagar frente a terceros.

 

Esta situación se vuelve más importante cuando se habla de financiación a largo plazo.

 

Ventajas de la financiación a largo plazo.

Permite elegir el número de cuotas con las que se va a ir pagando, por lo que pueden devolverse más cómodamente.

 

Se adaptan mejor a la capacidad de solvencia del usuario.

 

Pueden ser modificados o renegociados.

 

Sin duda, el mayor beneficio que tiene, para una empresa, la financiación a largo plazo es la posibilidad de obtener una cantidad mayor de dinero, pero antes de elegir cómo financiar tu negocio debes tener en cuenta los siguientes pasos:

 

Viabilidad.

 

Etapa en la que se encuentra el negocio.

 

La evolución dada del historial de créditos de la empresa.

 

Tener garantías.

 

Préstamos a Largo Plazo.

La entidad financiera presta a la empresa una cierta cantidad de dinero, con garantía personal o real (hipoteca), a un plazo de tiempo determinado y a un tipo de interés pactado por ambas partes. Los préstamos suelen ir destinado a inversiones de ampliación, compra de bienes de inversión o al lanzamiento de nuevos proyectos empresariales. Los hay de muchos tipos: préstamos para proyectos de exportación, para la adquisición de inmovilizado, para la ampliación de las instalaciones productivas, etc.

 

Tipos de financiación a largo plazo.

Préstamo bancario: la entidad financiera presta una cantidad de dinero con garantía personal o real, en un plazo de tiempo determinado y con un interés pactado. Suelen ir destinados a la compra de bienes de inversión, lanzamiento de nuevos proyectos o inversiones de ampliación.

 

Leasing financiero: se pagan unas cuotas mensuales, pactadas en contrato, durante 2-6 años para bienes de equipo, y de 10 años para bienes inmuebles. Al finalizar se puede devolver el dinero o pagar el valor residual y quedártelo. Suele ser una buena forma de financiación para aquellos negocios que acaban de empezar.

 

Renting: el plazo suele ser de 1 a 3 años. La empresa de renting se hace cargo del mantenimiento, reparaciones, impuestos y todo lo necesario para el correcto funcionamiento. Al finalizar el contrato, puede cambiarse por otro con las mismas características o quedártelo pagando el valor residual.

 

Fuentes de financiamiento empresarial a largo plazo.

Las fuentes de financiamiento a largo plazo son aquellas cuyo plazo de devolución de los fondos obtenidos supera el período de un año.

 

Entre las principales opciones de financiamiento empresarial a largo plazo tenemos:

 

Bonos: son pagarés emitidos por una empresa con el fin de obtener fondos provenientes del mercado financiero. Por dichos recursos obtenidos la empresa emisora de los bonos se compromete a pagar intereses. Los bonos se redimen a una determinada fecha de vencimiento.

 

Acciones: representan la participación patrimonial o de capital de los accionistas en la empresa. Constituyen una alternativa viable para el financiamiento de largo plazo, dado que la organización puede emitir acciones preferentes y acciones comunes.

 

Las acciones preferentes constituyen un término medio entre las acciones comunes y los bonos dado que forman parte del capital contable y quienes los poseen tienen derecho a dividendos y también a ciertos activos en caso de liquidez. A manera de ejemplo: cada una de las acciones preferentes de una compañía puede dar a sus poseedores el derecho a recibir S/ 5 en forma de dividendos anuales, sin que los accionistas comunes reciban dividendo alguno.

 

Las acciones comunes les dan derecho a sus poseedores a percibir utilidades y activos de la empresa. Los accionistas comunes controlan y administran la empresa a través de la Junta General de Accionistas y también reciben dividendos.

 

Una empresa puede financiarse mediante la emisión de acciones que son compradas por los inversionistas interesados en tener participación patrimonial en la compañía. Estos inversionistas pueden ser personas naturales, personas jurídicas o inversores institucionales que ya tengan participación accionaria o no, y que confíen en el buen manejo administrativo y financiero de la organización. A cambio de su inversión recibirán la parte correspondiente de las utilidades, además de poder negociar dichas acciones en el mercado bursátil con la consecuente toma de ganancias incluso antes de producirse el reparto de dividendos.

 

Arrendamiento financiero o leasing: es un contrato que negocian, por un lado, el propietario de los bienes (acreedor) y, por otro lado, la empresa (arrendatario). A esta última se le permite el uso de los bienes durante un período determinado y mediante el pago de una renta. Las estipulaciones del contrato varían de acuerdo a la situación y las necesidades de cada una de las partes.

 

Hipoteca: con el fin de garantizar el pago de un préstamo, la propiedad de un inmueble es trasladada en forma condicionada por el prestatario o deudor al prestamista o acreedor.

 

Hay dos tipos de financiación de la Empresa a Largo Plazo y que son la Financiación Propia o interna y la Financiación Ajena o Externa. Seguidamente en este artículo vamos a hablar de todas ellas para que los lectores tengan conocimiento de cuales son dichas fuentes de financiación a largo plazo, en dónde solicitarlas y para qué se usan cada una de ellas.

 

1.- La financiación propia o interna. La financiación propia es la que aporta la empresa y los propios socios en forma de Capital Social cuando constituyen la sociedad mercantil o cuando suscriben una ampliación de capital y la financiación interna es la que se genera mediante la actividad de la empresa y que son beneficios que no se reparten y que se reinvierten en la empresa en forma de Reservas Legales o Voluntarias o mediante la dotación de gastos para la Amortizaciones Acumuladas del Inmovilizado y mediante las dotaciones para Provisiones para gastos o pérdidas futuras previsibles y realizables, que se dotan para cubrir dichas contingencias y para recapitalizar a la empresa.

 

2.-La financiación ajena o externa. Son aquellos fondos que provienen de fuentes externas ajenas a la empresa y que pueden ser de diferentes tipos en función de donde provengan, como, por ejemplo: Financiación de la Banca tradicional, Financiación mediante Mercados Organizados, Financiación mediante Entidades y Organismos Públicos y Financiación mediante otros tipos de vías de financiación alternativas como el Crowdlending, etc.

 

La financiación proveniente de Entidades de Crédito, son las que provienen de entidades que conocemos como Bancos, Cajas de Ahorro y Cooperativas de Crédito, que son entidades financieras que ofrecen financiación a las empresas de muchos tipos, pero en este artículo nos vamos a centrar en los productos financieros a Largo Plazo cuyo plazo de amortización es superior al año.

 

Crowdlending.

Es lo que se conoce como micromecenazgo y que consiste en una financiación masiva de pequeños inversores que aportan su dinero a modo de inversión o préstamo a devolver con intereses (Crowdlending). Normalmente suele ser a Corto Plazo, pero también hay financiaciones a más de un año, de 36 meses, por ejemplo.

 

El Crowdlending ha nacido como una alternativa de financiación e inversión para las empresas y los particulares, es una forma de «micromecenazgo» que ya está triunfando al otro lado del atlántico pues, a día de hoy, en EEUU ya se están cerrando operaciones de Crowdlending por importes acumulados de varios miles de millones de dólares y hasta multinacionales de la talla de Google, ya se están interesando en estas formas de inversión y de financiación alternativas llegando a acuerdos de asociación con algunas de las principales plataformas de Crowdlending ya establecidas allí (Google se ha asociado recientemente con Lending Club) Esto mismo también está pasando en el Reino Unido, en donde hasta el mismísimo Banco de Santander ya ha firmado un acuerdo con la mayor empresa de Crowdlending de Gran Bretaña (Funding Circle) Todo ello con el objetivo de poder hacer negocio, qué duda cabe, y, también, todo hay que decirlo, con un objetivo social que es el de ayudar a que muchas pymes y particulares puedan obtener la financiación que necesitan para llevar a término sus proyectos de inversión a un coste menor y con una tramitación mucho más rápida y sencilla.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Acciones ordinarias.

Una acción ordinaria es una acción que se puede negociar en el mercado y que representa una parte proporcional del capital social de una empresa. Este título o valor financiero da derecho a su poseedor a ser propietario de la empresa en la parte que le corresponda.

 

Las acciones ordinarias (Ordinary Shares), son un sinónimo de acciones comunes (Common Stock), representan las acciones de voto básicas de una corporación. Los tenedores de acciones ordinarias generalmente tienen derecho a un voto por acción, y no tienen cantidades de dividendos predeterminados. Una acción ordinaria representa la participación accionaria en una empresa proporcionalmente con todos los demás accionistas ordinarios, de acuerdo con su porcentaje de propiedad en la empresa. Todas las demás acciones de una empresa son, por definición, acciones preferentes.

 

La acción ordinaria, a diferencia de otros productos financieros, no tiene fecha de caducidad (perpetua), siempre y cuando la empresa continúe con su actividad.

 

Las acciones ordinarias deben formar parte de las acciones de todas las corporaciones, según se definen en sus estatutos, y al menos una acción ordinaria debe emitirse a un accionista. En otras palabras, alguien tiene que ser el dueño de la corporación.

 

Derechos y Obligaciones de los Accionistas Ordinarios.

 Los accionistas ordinarios tienen derecho a los beneficios residuales de una corporación. En otras palabras, tienen derecho a recibir dividendos, si hay alguno disponible después de que se paguen los dividendos de las acciones preferentes. También tienen derecho a su parte del valor económico residual de la empresa en caso de que el negocio se disuelva, sin embargo, son los últimos en la línea después de que los tenedores de bonos y los accionistas preferentes reciban ganancias del negocio. Como tal, los accionistas ordinarios se consideran acreedores sin garantía.

 

 Si bien enfrentan un mayor riesgo económico que los acreedores y los accionistas preferentes de una corporación, también pueden obtener mayores recompensas. Si una empresa obtiene grandes ganancias, a los acreedores y accionistas preferentes no se les paga más que los montos fijos a los que tienen derecho, mientras que los accionistas ordinarios dividen las grandes ganancias entre sí. Lo mismo ocurre cuando las empresas, como las nuevas empresas, se venden a grandes corporaciones. Los accionistas ordinarios suelen ser los que más se benefician.

 

 La única obligación que tiene un accionista ordinario es pagar el precio de la acción a la compañía cuando se emite. Además del derecho del accionista a las ganancias residuales, tiene derecho a votar por los miembros de la junta de la compañía (aunque algunos accionistas preferentes también pueden votar) y a recibir y aprobar los estados financieros anuales de la compañía.

 

 Valor de las acciones ordinarias.

 Las acciones ordinarias incluyen aquellas que se negocian de forma privada, así como las acciones que cotizan en las distintas bolsas de valores públicas. En muchas jurisdicciones, las acciones ordinarias tienen un "valor nominal" declarado, pero este valor es más bien un tecnicismo y rara vez es más que unos pocos centavos por acción. El verdadero valor de una acción ordinaria se basa en el precio obtenido a través de las fuerzas del mercado, el valor del negocio subyacente y el sentimiento del inversionista hacia la compañía. Un ejemplo famoso de esto es Berkshire Hathaway Inc., cuyas acciones comunes de Clase A tienen un valor nominal de $ 5 dólares, pero se negocian muy por encima de $ 200,000 dólares en la Bolsa de Valores de Nueva York.

 

Características de las acciones ordinarias.

Las características de las acciones ordinarias se pueden resumir en las siguientes:

 

Derecho a participación en los beneficios: El accionista ordinario, tiene derecho a recibir los dividendos o beneficios que distribuya la empresa sin límite máximo. Ahora bien, se podrá beneficiar de este reparto de beneficios según la política de la empresa, estableciendo cuando tiene que ser comprada la acción y el tiempo que debe ser mantenida, de lo contrario, se estaría premiando también a la persona que especula y no al verdadero inversor, qué es quién confía en la empresa. Por tanto, la empresa establecerá una serie de normas para acceder al reparto del dividendo. A su vez, será el Consejo de Administración el que deberá fijar la política de pagos de dividendos antes de que se emitan las acciones.

 

Derecho de reclamación de los activos en liquidación: Tiene derecho a reclamar parte del valor de la empresa en caso de quiebra. En cuanto a orden de jerarquía de derechos de cobro del accionista ordinario en caso de que la empresa se declare en quiebra, no podrá reclamar sobre sus activos hasta que los tenedores de bonos o acciones de carácter privilegiado hayan sido satisfechos por el capital restante, incluso se puede dar el caso de que el accionista ordinario pierda todo, quedando limitada su responsabilidad a la inversión realizada.

 

Derecho a voto: es importante destacar que el accionista ordinario suele ser el único con derecho a voto en las juntas de accionistas para elegir al Consejo de Administración.

 

Derecho de propiedad: Otorga al accionista ordinario el derecho a mantener su proporción de capital en la sociedad, y en caso de que se realizarán ampliaciones de capital tendrá derecho a participar en la misma según su porcentaje en la sociedad.

 

Responsabilidad limitada: A pesar de ser el dueño de la empresa, su responsabilidad en la empresa en caso de quiebra es limitada.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Deuda a largo plazo.

La deuda a largo plazo consiste de préstamos y bonos que tienen un vencimiento a más de un año. Estos bonos y préstamos generalmente tienen una tasa de interés más alta, ya que los prestamistas demandan una devolución más alta a cambio de tomar más riesgos por prestar el dinero sobre un largo período de tiempo.

 

La amortización del préstamo (devolución de la cantidad recibida) y el pago de los intereses se puede efectuar atendiendo varios sistemas. Entre ellos, se pueden citar:

 

Sistema francés o de anualidades constantes: al final de cada período (año, mes, semestre) se entrega al prestamista una cantidad constante, compuesta por una parte que corresponde a devolución del principal (préstamo) y otra a intereses.

 

Sistema americano: al final de cada período, se abonan exclusivamente los intereses y al vencimiento de la operación, se produce la devolución del principal.

 

Sistema de amortización constante: las cuotas que amortizan el préstamo son constantes durante la vigencia del préstamo. Al pagarse los intereses sobre el capital vivo, y ser éste cada vez menor, las cantidades que se abonan son decrecientes.

 

Costo de la deuda a largo plazo.

El costo de la deuda a largo plazo se considera, por lo general, como el costo después de Impuestos al vencimiento de una emisión de bonos.

 

 

el costo de la deuda a largo plazo (bonos), ki, es el costo presente después de impuestos de la obtención de fondos a largo plazo mediante préstamos.

 

Por comodidad, se supone aquí que los fondos se obtienen a través de la emisión y venta de bonos. Además, se supone que los bonos pagan intereses anuales en vez de semestrales.

 

El costo del financiamiento a largo plazo es mayor que el de financiamiento a corto plazo, esto es motivado por el grado de incertidumbre relacionado con el futuro. Los factores principales que afecta el costo de la deuda a largo plazo son los siguientes:

 

Vencimiento del préstamo; como no se puede predecir con exactitud el comportamiento futuro de las tasas, se exige una mayor rentabilidad.

 

Tamaño del préstamo; los costos de administración del préstamo pueden disminuir al aumentar el tamaño del préstamo, pero también hace que aumente el riesgo.

 

Riesgo financiero del prestatario; cuanto mayor sea la razón PLP/Capital, más financieramente riesgosa será la empresa, debido a esto los prestamistas exigen una mayor tasa que compense el riesgo que se está asumiendo.

 

Costo Básico del dinero; en vista de que el costo del dinero es la base para el cálculo del interés este incidirá sobre el costo de la Deuda a Largo plazo. Casi siempre se incluye en la tasa de interés sobre la emisión de Deuda a Largo Plazo que se encuentra libre de riesgo.

 

El Costo de la Deuda puede definirse como "El rendimiento que los prestamistas requieren sobre la deuda de la empresa" (Ross, y otros 2.000: 462) El costo de la deuda a largo plazo representa el préstamo. Puede ser de dos formas antes de impuesto y después de impuestos.

 

Valores netos de realización.

La mayoría de los pasivos a largo plazo de las corporaciones se deben a la venta de bonos. Los valores netos de realización de la venta de un bono, o de cualquier valor, son los fondos recibidos realmente por dicha venta.

 

Los costos de emisión, el costo total de emisión y venta de un valor, reducen los valores netos de realización de un bono, sea éste vendido con prima, con descuento o en su valor nominal.

 

Financiamiento con Deuda a Largo Plazo.

El financiamiento con deuda a largo plazo se puede obtener de dos formas, la primera consiste en obtener prestado directamente, y se pueden conseguir en diversas instituciones financieras de importancia y a los cuales se deber presentar ciertos requisitos; es lo que conoceremos como Prestamos a Plazo. La segunda opción es mediante la venta de pasivos negociables en forma de bonos, lo cual le permite vender pequeña parte de financiamiento del total del adeudo a varias personas.

 

El pasivo a largo plazo proporciona apalancamiento financiero y representa un elemento deseable en la estructura de capital, ya que tiende a reducir el Costo de Capital Promedio Ponderado, por su parte el arrendamiento financiero permite obtener el uso, aunque no la propiedad de los activos fijos por el intercambio de una serie de pagos periódicos y contractuales.

 

La deuda a Largo plazo se definió como la deuda que tiene vencimiento mayor de un año. Suelen ser con vencimientos de 5 a 20 años y posee características especiales; cuando las partes de esta deuda se está venciendo, muchos contadores colocan esta parte como pasivo a corto plazo, ya que para ese momento la deuda se ha convertido a corto plazo.

 

Cuando un prestamista hace un préstamo a largo plazo pone a disposición del prestamista fondos durante un tiempo especificado.

 

Durante ese tiempo son muchas las cosas que pueden pasar en la situación financiera del prestatario. Con el fin de protegerse el prestamista exige al prestatario a que mantenga su situación financiera y en particular, su posición de circulante a un nivel por lo menos favorable como en el momento en que se hizo el compromiso. Para ello estipula cláusulas que les garantice el fiel cumplimiento del pago de la deuda por parte del prestatario.

 

El convenio del préstamo por sí mismo da al prestamista la autoridad legal para tomar posesión, si el prestatario viola cualquiera de las cláusulas. En un convenio bien redactado, si el prestatario sufre pérdidas u otra situación adversa, se considera que está violando su contrato, entonces el prestamista podrá actuar. Casi siempre la acción Que toma consiste en trabajar de acuerdo o en conjunto con la empresa para solucionar sus problemas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Acciones preferenciales.

¿Qué son las acciones preferentes?

Las acciones preferentes son títulos de propiedad parcial de una compañía que ofrecen un valor añadido al accionista. Este tipo de acciones tienen algunas prerrogativas sobre las acciones ordinarias, lo que las hace más atractivas para algunos inversores, una característica destacable es en torno al cobro de dividendos. También llamadas acciones privilegiadas (o preferenciales), las participaciones preferentes reúnen aspectos de instrumentos de renta fija y de la renta variable.

 

Las acciones preferentes, o acciones perpetuas, son activos financieros que otorgan la propiedad de la empresa como una acción común; además, aportan a sus dueños ventajas similares a las derivadas de un instrumento de deuda. En esencia, es un híbrido entre acción y bono. Tal dualidad hace que, en situaciones de bancarrota, los accionistas preferentes cobren antes que los accionistas comunes, pero después de los acreedores.

 

Las acciones preferentes pueden experimentar alzas en sus precios, como ocurre con las acciones comunes, y dar pie a pagos de dividendos fijos, como sería el pago de cupón de los bonos. Se diferencian de los bonos porque carecen de vencimiento (de tenerlo, ocurre en un momento muy distante).

 

Tipos de acciones preferentes.

Acciones preferentes acumulativas: son acciones preferentes cuyos dividendos no pagados pueden ser acumulados para un pago futuro manteniendo además su prioridad para el cobro de dividendos sobre las acciones comunes y el pago de sus dividendos del periodo en turno.

 

Acciones preferentes no acumulativas: estas acciones son aquellas cuyos dividendos no pagados en el periodo determinado no se acumulan para pagos posteriores. Un ejemplo típico de estas acciones son las preferenciales no acumulativas emitidas por instituciones bancarias.

 

Acciones preferentes convertibles: este es un tipo de acciones que pueden, a opción del tenedor, ser convertidas posteriormente en acciones ordinarias (usualmente por un número predeterminado).

 

Acciones preferentes intercambiables: estas son acciones preferentes convertibles que permiten a la compañía emisora intercambiarlas por deuda convertible.

 

Acciones preferentes de renta mensual: son acciones híbrido entre la acción preferencial y una deuda subordinada.

 

Acciones preferentes participantes: bajo ciertas condiciones, este tipo de acciones otorga al titular derechos sobre ganancias adicionales de la empresa además de los dividendos habituales.

 

Acciones preferentes perpetuas: son acciones preferentes a perpetuidad no liquidables por el emisor.

 

Diferencias entre acciones preferentes y ordinarias.

Los rendimientos de las acciones preferentes y las ordinarias están, en ambos casos, condicionados a la obtención de beneficios de la compañía. Otra similitud es que los dos tipos de acciones no tienen una fecha de vencimiento. Las diferencias entre las acciones ordinarias (o comunes) y preferentes reside fundamentalmente en:

 

El pago de dividendos: para las acciones preferenciales el dividendo se fija en el momento de la emisión de las acciones preferentes y su pago tiene prioridad sobre el cobro de dividendos de acciones ordinarias. En contraste, el pago de los dividendos de las acciones ordinarias no está garantizado y su emisión varía tras la obtención de beneficios según las políticas de remuneración de la compañía.

 

El pago de activos: en el caso de una sociedad en liquidación, el derecho al pago de los titulares de acciones preferenciales antecede al de las acciones comunes, lo que les concede cierta prioridad para recuperar la inversión. Sin embargo, estos derechos de las preferentes son secundarios a todos los acreedores.

 

El derecho de voto: la titularidad sobre acciones preferenciales no proporciona, por lo general, el derecho de voto en las juntas de accionistas. Por el contrario, los poseedores de acciones ordinarias sí adquieren este derecho sobre las decisiones de la organización.

 

La cotización: a diferencia de las acciones ordinarias, las acciones preferentes no cotizan en la bolsa sino en un mercado organizado, la Asociación de Intermediarios de Activos Financieros (AIAF).

 

Ejemplos de acciones preferentes.

La emisión de participaciones preferentes puede ser una estrategia de captación de inversores para las empresas que no cotizan en bolsa. Sin embargo, una compañía que cotiza puede también atraer inversores para la recaudación de dinero a través de la emisión de acciones preferentes.

 

En el caso de las instituciones bancarias, por ejemplo, la emisión de preferentes ofrece un modelo de financiación con menor interés en comparación con los préstamos interbancarios, mientras que otras compañías utilizan la emisión de acciones preferentes como un medio de financiación sin otorgar más derechos de voto y sin incrementar su ratio de deuda sobre capital.

 

Valoración de acciones preferentes.

Fórmula tradicional: la valoración de las acciones preferentes (V), que son a perpetuidad, sin fecha de vencimiento, y que no son convertibles se calcula a partir del dividendo anual establecido (De) entre la tasa de descuento indicada (Ke):

 

Valoración = Dividendo establecido / Tasa de descuento indicada

 

Si la empresa XYZ emite acciones preferentes con un valor nominal (inicial) de 100€ a 9% y la tasa de rendimiento requerida es de 12% en esta inversión, el valor de la acción seria:

 

V = 9€ / 0,2 = 75€

 

Ventajas de las acciones preferentes.

Los dividendos: en el cobro de dividendos, la jerarquía de las acciones preferentes precede a las acciones ordinarias. Se asume el pago uniforme de dividendos sin las consideraciones de la volatilidad en las acciones comunes en el mercado.

 

Pago de activos: en el caso de liquidación de una sociedad, las acciones preferentes tienen prioridad sobre las acciones ordinarias.

 

Vigencia: las acciones preferentes no tienen fecha de vencimiento. Sin embargo, a partir del quinto año puede darse el caso de que la entidad emisora aplique una cláusula para rescatar los títulos a perpetuidad y restituir a los titulares el valor de las acciones (amortización anticipada).

 

Desventajas de las acciones preferentes.

El dividendo fijo: en el caso de que la compañía emitiera en el futuro un dividendo más grande para las ordinarias, este beneficio no aplicaría debido a que el dividendo se predetermina durante la emisión de los títulos preferenciales.

 

Liquidez limitada: las acciones preferentes son inversiones a largo plazo comúnmente adquiridas por inversores institucionales y negociadas en un mercado organizado de compraventa (y no en la bolsa de valores), por lo que su capacidad de convertirse en efectivo es menor que la de las acciones comunes.

 

Derechos de propiedad: puede decirse que el principal inconveniente para los titulares de las acciones preferentes es la exclusión de derechos de voto.

 

Las participaciones preferentes son una inversión compleja y están expuestas a riesgos elevados. Por ejemplo, en el caso de las acciones preferentes de instituciones crediticias, al no estar cubiertas por el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) de las entidades de crédito, si la institución emisora cayera en insolvencia, el inversor perdería su inversión. Por lo general, el inversor minorista opta por la negociación de acciones ordinarias que, aunque también requieren de conocimientos sobre el funcionamiento del mercado de acciones, ofrecen una mayor liquidez.

 

Este instrumento financiero se considera un título de menor riesgo y menor retorno que la acción común. De allí que en términos de precios experimenten menor volatilidad que las acciones comunes, pero mayor que los bonos. En caso de encontrarse en manos de empresas estadounidenses, las acciones preferenciales ofrecen una ventaja adicional: permiten deducir pago de impuestos (una posibilidad que no tienen los inversionistas individuales).

 

¿Cuándo es deseable incorporar este tipo de activos en una cartera? Principalmente en tres circunstancias:

 

Cuando se busca renta mediante dividendos.

 

Cuando se busca una seguridad mayor que la ofrecida por acciones comunes.

 

Cuando el inversionista está dispuesto a sacrificar apreciación de capital por la obtención de una renta.

 

El inversionista debe estar consciente de que con este título financiero asume mayores riesgos de mercado:

1) que la compañía no pueda mantener el dividendo estimado,

2) que sufra la pérdida de poder de compra del dinero (por tratarse de un instrumento de tasa fija) y

3) que padezca la volatilidad de los precios (por exposición a las tasas de interés).

 

Existen acciones preferentes de dividendos fijos y dividendos variables. En el primer caso, la tasa de retorno de la acción preferente es fija y, por ende, el precio de la acción tiende a registrar una sensibilidad comparable a la observada en el precio de un bono ante movimientos de la tasa de interés. En el segundo caso pueden encontrarse acciones cuyo dividendo esté vinculado con variaciones del retorno de una cartera de renta fija o de tasas de mercado.

 

Quien desee invertir en este tipo de instrumentos financieros puede hacerlo mediante títulos individuales o con un pool de títulos, como los fondos mutuales o Exchange trade funds (ETF). Algunos ETF integrados por acciones preferentes son el Ishares Us Stock Preferred (PFF) con 17.400 millones de dólares y el PowerShares Preferred Portfolio (PGX), con 4.800 millones de dólares.

 

Cuando se compara el rendimiento de acciones preferentes con el índice S&P 500, los bonos de Estados Unidos y las acciones internacionales, las acciones preferidas otorgan, en promedio, rendimientos inferiores al mercado bursátil, pero mayores que los arrojados por los bonos de Estados Unidos y las acciones internacionales, lo que se traduce en cierta estabilidad en el rendimiento total de la cartera.

 

En las actuales condiciones del mercado, signado por una creciente volatilidad, es importante ampliar la gama de activos dentro de una estrategia de inversión. Conocer las ventajas y las desventajas de las acciones preferentes puede ayudar a satisfacer las necesidades financieras de cada inversionista.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Patrones de financiación.

El término patrón financiero se refiere a la forma de organización, relativamente informal, de los mercados financieros. El patrón financiero es el conjunto de instituciones que juegan un papel en el crédito bancario, mercado de valores, etc. Desde los bancos centrales y las autoridades reguladoras de los mercados financieros de cada país, hasta inversores instituciones y grandes empresas emisoras de acciones, bonos y operativa en divisas.

 

La confianza y la reputación del patrón financiero juega un papel muy importante, mientras que la especulación, basada esencialmente en el apalancamiento, es necesaria para que se disponga de liquidez y profundidad en la operativa.

 

El patrón financiero es un sistema complejo ya que debe poner en contacto:

 

Ahorro de los sectores no financieros

La inversión en activos físicos

Permite a la adecuación de la oferta y la demanda de capital

 

Patrones de Financiamiento.

Es la selección de fuentes externas de financiamiento, se aplica que los activos circulantes deben financiarse por pasivos circulantes, en sentido lógico las ventas generan efectivo convirtiendo los activos circulantes en líquidos, en el caso de ventas menores la empresa podría declararse en quiebra si los FCP no pudieran renovarse al vencimiento, lo más recomendable es utilizar un patrón de financiamiento en el cual el incremento de los activos y la duración de los términos del financiamiento concuerden, cuando no alcanza la eficiencia de la empresa debe recurrirse al financiamiento.

 

Activos circulantes temporales / FCP, Activos circulantes y activos fijos permanentes / FLP provenientes por la venta de acciones, emisión de bonos o retención de utilidades y Decisiones de Financiamiento.

Para la toma adecuada de decisiones para un Administrador Financiero es necesario aplicar una Política Financiera óptima la cual depende en gran medida de la naturaleza de los activos de la empresa, así como la disponibilidad de la organización para aceptar riesgos, siendo lo más sencillo liquidar los activos y liquidar las deudas; lo más factible es usar fuertes cantidades de deudas a corto plazo. Haciendo más factible financiar los activos circulantes que los activos fijos.

 

Las deudas a corto plazo son más riesgosas que las deudas a largo plazo, pero también son de ordinario menos costosas, pueden obtenerse con mayor rapidez y bajo términos más flexibles, es decir pasivos a corto plazo o circulantes.

 

Crédito a corto plazo es cualquier pasivo que haya sido originalmente programado para reembolsarse dentro de un año, fuentes de fondos a corto plazo.

 

El capital a largo plazo.

Se usa ahora para financiar los activos fijos, los activos circulantes permanentes y una parte de los activos circulantes temporales, prácticamente es asegurar contar con capital adecuado en todo momento.

 

La razón entre el financiamiento a LP y el de CP e cualquier punto del tiempo es afectada por la estructura de los plazos de las tasas de interés comúnmente conocida como Curva de Rendimiento; el conocimiento de las tasas de interés cambiantes y de la teoría de las tasas de interés es extremadamente valioso para los ejecutivos corporativos en relación a cómo programar y estructurar las solicitudes de préstamos.

 

Generalmente para construir curvas de rendimiento se usan los valores emitidos por el gobierno de los EU porque se encuentran libres de riesgos de incumplimiento y los vencimientos generan continuidad.

 

Las Curvas de Rendimiento tanto para los valores corporativos como para los gubernamentales cambian diariamente para reflejar las condiciones competitivas actuales en los mercados de dinero y de capitales, la inflación esperada y los cambios en las condiciones económicas, existen tres teorías básicas para describirlas:

 

Teoría de la Prima de Liquidez; afirma que las tasas a LP deben ser más altas que las de CP, existe porque los valores a CP tienen mayor liquidez, deben ofrecerse tasas más altas a los compradores a LP para inducirlos a valores menos líquidos y más sensibles al precio.

 

Teoría de la Segmentación de Mercado; los valores de la Tesorería (valores a CP emitidos por la Tesorería de los EU) se dividen en segmentos de mercado en función de las diversas instituciones financieras que invierten en el mercado. Los bancos comerciales prefieren valores a CP (1 año) para hacer que sus estrategias concuerden. Las instituciones de ahorro y préstamo prefieren valores a plazo intermedio (5 y 7 años), mientras que los fondos de pensiones y seguros de vida prefieren valores a LP (20 o 30 años) para compensar sus compromisos para los tenedores de las pólizas

 

Hipótesis de las Expectativas; establece que las tasas a LP dicen mucho de las tasas esperadas a CP durante el período en que el valor a LP está en circulación. La teoría de las expectativas racionales es una hipótesis de la ciencia económica que establece que las predicciones sobre el valor futuro de variables económicamente relevantes hechas por los agentes no son sistemáticamente erróneas y que los errores son aleatorios (ruido blanco). Una formulación alternativa es que las expectativas racionales son «expectativas coherentes en torno de un modelo», es decir que, en un modelo, los agentes asumen que las predicciones de éste son válidas. La hipótesis de las expectativas racionales es usada en muchos modelos macroeconómicos contemporáneos, en teoría de juegos y en aplicaciones de la teoría de la elección racional.

 

Dado que la mayoría de los modelos macroeconómicos actuales estudian decisiones a lo largo de varios períodos, las expectativas de trabajadores, consumidores y empresas sobre las condiciones económicas futuras son parte esencial del modelo. Ha habido mucha discusión sobre cómo modelar estas expectativas y las predicciones macroeconómicas de un modelo pueden diferir dependiendo de los supuestos sobre las expectativas (véase el teorema de la telaraña). Asumir expectativas racionales es asumir que las expectativas de los agentes económicos pueden ser individualmente erróneas, pero correctas en promedio. En otras palabras, aunque el futuro no es totalmente predecible, se supone que las expectativas de los agentes no están sistemáticamente sesgadas y que estos usan toda la información relevante para formar sus expectativas sobre variables económicas.

 

 

 

 

 

 

 

 

Tendencias recientes de la estructura del capital.

La estructura de capital de una empresa es el método que utiliza una compañía para financiar sus operaciones y su crecimiento, utilizando diversas fuentes de financiamiento. La estructura de capital es una mezcla de deuda a largo plazo de una empresa, deuda específica a corto plazo, acciones ordinarias y acciones preferentes. Las empresas que dependen en gran medida de la deuda de las operaciones de financiación plantean mayores riesgos de inversión. Los factores que afectan a la estructura de capital de una empresa incluyen negocios riesgosos, impuestos, flexibilidad financiera, estilo de gestión, la tasa de crecimiento y las condiciones del mercado.

 

Riesgo de negocio.

El riesgo de negocio es el riesgo básico de las operaciones de una empresa sin tener en cuenta la deuda. Un mayor riesgo de negocio debe ser contrarrestado por una menor ratio de deuda en la estructura de capital de una empresa. Por ejemplo, una galería de arte tiene más riesgo que una compañía de servicios públicos. Un negocio de arte está sujeto a la evolución de las tendencias y las condiciones económicas, que hacen más probable la posibilidad de perder. Por lo tanto, es aconsejable que las empresas de la industria de las bellas artes tengan una ratio de deuda inferior. La compañía de servicios, por otra parte, tienen un flujo de ingresos más estables.

 

Impuesto sobre la exposición.

Las leyes y regulaciones aplicables también pueden desempeñar un papel importante en las decisiones de estructura de capital. Dado que los pagos de deuda son deducibles de impuestos, si la tasa de impuestos de una empresa es alta, puede tener sentido utilizar la deuda como medio de financiación. La deducción fiscal de los pagos de la deuda va a proteger a algunos ingresos de los impuestos.

 

Flexibilidad financiera.

A menor proporción de deuda de una empresa, mayor flexibilidad enperíodos económicos difíciles. La flexibilidad financiera es la capacidad de una empresa para obtener capital durante los períodos de crecimiento lento. La industria aérea se sabe que tiene poca flexibilidad financiera en una economía estancada.

 

Estilo de gestión.

La preferencia en el estilo de gestión puede afectar el tipo de estructura del capital empresarial que los propietarios elijan. Los gerentes conservadores son menos propensos a usar la deuda para recaudar fondos. Por otro lado, los estilos agresivos de gestión intentan crear un crecimiento rápido, lo que puede requerir de mayores cantidades de deuda.

 

Etapa de crecimiento.

La estructura de una empresa comercial de capital también puede depender de la etapa de crecimiento de la empresa actual. Las empresas en las etapas iniciales de crecimiento tienden a asumir más deuda a fin de facilitar el crecimiento. Sin embargo, las empresas muchas veces pueden crecer demasiado rápidamente, lo que hace que su crecimiento a sea inestable. Las firmas que son más estables por lo general requieren de menos deuda debido a los flujos más estables de ingresos.

 

Condiciones de mercado.

Las condiciones del mercado son un factor importante en la toma de decisiones de la estructura de capital. En un mercado estancado los inversores pueden ser menos propensos a invertir capital, por lo que las tasas de interés podrían ser significativamente mayores. Por esta razón las empresas tienden a evitar un alto ratio de deuda en un mercado complicado.

 

Estructura óptima de capital.

La estructura óptima de capital es aquella que hace máximo el valor de la empresa, o equivalentemente, hace mínimo el coste de los recursos financieros que utiliza.

 

A pesar del amplio debate académico y profesional sobre si existe o no, o si es posible o no conseguir una estructura financiera óptima para la empresa; su cálculo requiere conocer los efectos de las decisiones de financiación, planteando la posibilidad de que la empresa consiga construir así dicha estructura financiera óptima o ideal (u óptimo financiero).

 

El máximo valor de la empresa será consecuente con el mínimo coste de capital sólo si el resultado operativo (o beneficio bruto) es constante e independiente de la estructura de capital, si no hay efecto impositivo y si el plazo es ilimitado.

 

La estructura de capital (óptima o no) se concreta a menudo mediante la ratio de endeudamiento, que puede venir dada por el cociente entre el valor de mercado de la deuda (D) y el del capital propio (S), o bien, por el cociente entre el valor de mercado de la deuda (D) y el valor total de mercado de la empresa (V = S + D).

 

Las teorías sobre la estructura financiera óptima de la empresa.

Las hipótesis de partida para poder analizar el efecto de la estructura financiera sobre el valor de la empresa son: el riesgo económico permanece constante, la empresa se encuentra en situación de no crecimiento, las magnitudes económico-financieras permanecen estables, no se dotan reservas y todo el beneficio neto es potencialmente distribuible entre los accionistas o propietarios.

 

Según una amplia parte de la comunidad académica, si existe una estructura de capital óptima, la riqueza de los accionistas puede incrementarse mediante la selección adecuada de la forma de financiación de los proyectos, por lo que no sólo las decisiones de inversión crean riqueza, sino también la forma en que éstas se financian.

 

Procede entonces estudiar las diferentes teorías o posiciones que se han formulado sobre la existencia, o no, de una estructura financiera óptima, y que cabe clasificar de la siguiente forma:

 

1. La posición de pasivo o hipótesis de dependencia o aproximación del Resultado Neto (RN).

 

Según este enfoque el valor de la empresa y el coste de capital dependen del grado de endeudamiento; pero el coste de las deudas y de las acciones no depende de dicho grado de apalancamiento (además de ser el primer coste menor que el segundo). Ello se basa en la hipótesis de que el valor de mercado de las acciones (S) de una empresa viene dado por la actualización (a la tasa Ke o coste de los recursos propios) de la corriente futura de dividendos (pues al no dotarse reservas todo el resultado neto -RN- va a dividendos).

 

Un mayor endeudamiento aumenta entonces el valor de la empresa o disminuye el coste de capital, pero olvida que un mayor endeudamiento conlleva un incremento de riesgo financiero, que puede ser penalizado por los accionistas o propietarios.

 

Desde esta posición, el efecto impositivo (reducción del coste de la deuda) no afecta al significado de la teoría, aunque sí afecta cuantitativamente al reducir el valor de la ordenada en el origen y la pendiente de la línea de valor de la empresa. La posición RN se denomina posición de pasivo pues hace mención expresa de la retribución del capital propio y del ajeno, de modo que explica la formación del resultado neto (RN) a través de la estructura de capital (pues tiene en cuenta la minoración del resultado de explotación con la carga de intereses por la deuda).

 

2. La posición de activo o hipótesis de independencia o Aproximación Resultado de Explotación (RE)

 

Esta postura se basa en la idea de que el valor de mercado de la empresa (V) viene determinado por la actualización (a la tasa Ko, o coste del capital medio ponderado de todas las fuentes financieras de la empresa) de la corriente futura de resultados operativos o de explotación -que se supone constante en el tiempo-.

 

El coste de las deudas (ki) y la propia tasa de actualización Ko son independientes del grado de endeudamiento y constantes (por ello V = RE/Ko es constante); sin embargo, al establecer la ponderación de las fuentes financieras por su coste y despejar el valor de Ke, se aprecia que este coste del capital propio sí depende del grado de endeudamiento "Ke = Ko + (Ko-Ki) L".

 

Por tanto, el valor de la empresa sólo depende de la capacidad generadora de renta de sus activos (no existe estructura financiera óptima) y no tiene importancia la separación entre deuda y capital propio, pues no determina sus remuneraciones.

 

Un incremento del endeudamiento proporcionaría un ahorro en el coste de los recursos, pero quedaría compensado por el incremento de la rentabilidad requerida por los accionistas como resultado del creciente riesgo financiero que soportarían. Ahora bien, si se tiene en cuenta el efecto impositivo, el valor de la empresa sí depende en parte del nivel de endeudamiento.

 

La posición RE es de activo pues no hace mención expresa de las retribuciones de los capitales propios y ajenos, ignorando así la estructura financiera. Explica el valor de la empresa, exclusivamente en función del resultado del activo.

 

3. La tesis tradicional

 

Esta postura también es una posición de pasivo, representa un "compromiso" entre las posiciones RN y RE, ya que con ellas no se obtiene ninguna posición óptima (-suponen un endeudamiento infinito, o bien, la indiferencia absoluta al respecto-).

 

La tesis tradicional tiene un planteamiento más práctico que se ha hecho más atractivo desde el punto de vista de los directores financieros. Esta tesis no supone la constancia de ninguna variable (Ko, Ke y Ki) pero entiende que Ke y Ki son funciones crecientes del grado de apalancamiento financiero, y tan sólo Ki sería relativamente constante hasta un determinado nivel de endeudamiento (deuda sin riesgo).

 

Indica así la existencia de un determinado nivel de endeudamiento que hace máximo el valor de la empresa y mínimo su coste de capital.

 

Las posibles economías surgidas de la sustitución de acciones por obligaciones (operaciones de reestructuración del pasivo de la empresa) compensarán al principio, pero hasta llegar a un determinado nivel de endeudamiento donde la remuneración requerida por los accionistas creará deseconomías que se unirán a las derivadas del incremento relativo de las cargas financieras.

 

En conclusión, existirá una estructura financiera óptima dada por un determinado nivel de endeudamiento. Obviamente este nivel varía para cada empresa y a lo largo del tiempo en función de las condiciones del mercado. Por ejemplo, en períodos con bajos tipos de interés y con la expectativa de subidas, algunas grandes empresas emiten acciones preferentes que garantizan una determinada rentabilidad (baja en esta situación) con las ventajas de no otorgar derechos de voto, ser amortizables en determinado plazo de tiempo (5 años) y, sobre todo, ser computables como recursos propios.

 

4. Las proposiciones o teorías de Modigliani y Miller

 

Las teorías de estos autores (ambos premios Nobel de Economía) mantienen el sustrato de las anteriores posiciones. Suponen un mercado financiero perfecto, una conducta racional de los inversores; expectativas homogéneas para todos ellos y clasifican las acciones en distintos niveles de riesgo o "clases de rendimiento equivalente" (utilizando tasas de capitalización diferentes para cada nivel de riesgo).

 

a) La Proposición I de MM.

Indica que el valor de mercado de la empresa se obtiene actualizando el Resultado de Explotación a una tasa Ko* particular correspondiente a su nivel de riesgo empresarial (pero sin riesgo financiero, asimilándose así a la posición RE, pero segmentando ahora el mercado en clases de riesgo. Consecuentemente, el valor de la empresa y el coste de capital no dependen del grado de endeudamiento y sí de la capacidad de los activos para generar rentas; es decir, que la decisión de financiación es irrelevante (que no es otra cosa que una ley de conservación del valor) -de lo que se deduce la completa separación entre las decisiones de inversión y de financiación-.

 

b) La Proposición II de MM.

Indica que el coste de las deudas no depende del grado de endeudamiento, pero sí la hace la rentabilidad del accionista o coste del capital propio, que será igual al coste del capital de la empresa "pura" adecuado al correspondiente tipo o grupo de empresa, pero libre de riesgo financiero (Ko*) más una prima de riesgo financiero en función del grado de endeudamiento; es decir: Ke = Ko* + (Ko*- Ki) L. Por tanto, se asimila a la posición RE pero aparece también el concepto de riesgo financiero que había que considerar en la posición RN. Consecuentemente, cuanto más se endeuda la empresa, más riesgo se transfiere desde los accionistas a los obligacionistas.

 

c) La Proposición III de MM.

Viene a añadir que la empresa deberá invertir siempre que la tasa de rentabilidad supere al coste del capital para ese tipo de empresa (libre de riesgo financiero).

 

Como puede verse, la existencia de diversas posturas conduce a un largo y aún abierto debate en el que cabe resaltar las siguientes ideas:

 

- Los supuestos de Modigliani y Miller no se verifican en el mundo real, pues empíricamente se ha observado que la decisión de financiación no es irrelevante.

 

- En cuanto al efecto impositivo sobre la estructura financiera ambos autores consideraron (académicamente expuesto en un artículo publicado en 1963) que el valor de la empresa aumenta a medida que lo hace el nivel de endeudamiento debido al carácter fiscalmente deducible de los intereses en el Impuesto sobre Sociedades. Por tanto, existiría una estructura financiera que maximizaría el valor de la empresa y que estaría formada exclusivamente por endeudamiento. Ahora bien, este planteamiento no parece muy realista, por lo que se admite que deben existir otros factores que compensen las ventajas asociadas al endeudamiento y que lleven a obtener una estructura financiera óptima en la que se combinen deuda y capital propio.

 

- En esta línea, la elección de una determinada estructura financiera sería el resultado de un balance sopesado entre las ventajas y los inconvenientes de la deuda, lo que ha dado lugar a la llamada Teoría de la Compensación (referida más abajo).

 

- Posteriormente, Miller (1977) comprobó que cuando se tiene en cuenta el efecto conjunto del Impuesto sobre Sociedades y del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, generalmente, se reduce el valor aportado por la financiación mediante deuda. En otras palabras, el IRPF puede anular parte de la ventaja que proporcionaba el Impuesto sobre Sociedades en relación con la deducibilidad de los intereses. Lógicamente, esto dependerá de los tipos impositivos que gravan los ingresos de los inversores según tengan acciones u obligaciones. A esto se añade el efecto diferimiento del gravamen sobre las ganancias de capital y el plazo de la inversión (actualmente mayor de un año en España) que puede conducir a un menor tipo efectivo, así como la existencia de diversas modalidades de retribución de los accionistas. Consecuentemente, Miller demuestra que, debido a la diversidad de tipos impositivos que gravan la renta de los inversores, no existe una combinación óptima de endeudamiento a nivel de empresa individual.

 

- La mayor aportación de Miller es que, en el equilibrio del mercado financiero, debe existir un nivel óptimo de deuda para el conjunto de todas las empresas, que está determinado por los tipos impositivos que soportan las empresas y los inversores. Este nivel óptimo se alcanza cuando se igualan los rendimientos después de impuestos de las acciones y de las obligaciones. En consecuencia, a nivel de empresa individual el endeudamiento no aporta ninguna ventaja y se vuelve a la irrelevancia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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