Como hacer una Introducción.
Cómo hacer una introducción
Una introducción es la puerta de entrada a un
contenido escrito, ya sea un libro, un artículo de prensa o científico, un
proyecto de investigación o una tesis de grado. Cualquiera sea el tipo de texto
a redactar debe iniciar por una introducción.
La introducción permite al lector tener una idea
inicial del contenido del texto, la temática que maneja, así como los pasos que
se realizaron para su desarrollo. Para conocer mejor la forma de realización de
una introducción veamos qué es una introducción y todo lo que requerimos para
hacer una introducción.
¿Qué es una introducción?
Para poder escribir una introducción debemos
lógicamente saber qué es una introducción. El Diccionario de la Lengua Española
de la Real Academia Española define la introducción en su tercera acepción,
como el “exordio de un discurso” y continúa con “preámbulo de una obra
literaria o científica”.
En función a tal definición, podemos comprender que
una introducción es una parte de una obra escrita que funciona como el
preámbulo de la misma para presentarla y dar a conocer ante los posibles
lectores un poco de su contenido, de esta manera se logra captar la atención de
los lectores y por ende la consecuente continuidad de la lectura de la obra en
cuestión.
¿Qué es lo que lleva una introducción?
La introducción debe presentar de un modo breve y
expositivo el contenido del trabajo que antecede. Su función principal es
ofrecer una mirada de lo que se desarrollará y argumentará en el trabajo, la
hipótesis y sus posibles variables, la descripción breve de la situación que
motivó la elección de un tema específico.
Una introducción plantea entonces la temática a
abordarse en el estudio, una descripción sencilla de las razones que justifican
su abordaje, el esbozo de los planteamientos argumentativos que se presentan en
el desarrollo de modo que el lector pueda interesarse en el trabajo y continuar
con su lectura.
Igualmente, la introducción debe albergar un poco de
la descripción de cómo se fue realizando el proceso de investigación, la
metodología a utilizar, los referentes teóricos más resaltantes que se
encontraran.
Entre lo que debe llevar una introducción resalta
también, de ser posible (en casos de trabajos de grado o de proyectos
investigativos), un par de citas textuales de entes de autoridad que permitan
centrar, en un contexto específico de abordaje, la temática presentada.
Es posible incluso anunciar en la introducción el
riesgo de encontrar visiones diferentes o contrapuestas entre los
investigadores del tema y especificar por qué se ha decidió continuar con una u
otra línea de pensamiento.
Como se puede ver es mucho el contenido que se puede
presentar en una introducción, dependiendo del tipo de trabajo al que nos
estamos enfrentando. Todo este contenido debe ser siempre muy puntual y breve,
muy conciso puesto que la idea es darle al lector un abre boca del contenido
más no saturarlo de información.
¿Qué no debe llevar una introducción?
Lo que jamás debe llevar una introducción, ni siquiera
asomar en la distancia, son las conclusiones de la investigación. No se puede
hablar sobre los hallazgos, ni sobre las posibles soluciones al problema
investigado.
No se deben exponer resultados en la introducción ya
que estos corresponden a un apartado especial del trabajo y sobre ellos se
vuelve en las conclusiones, donde sí se puede presentar un análisis de los
resultados y los logros del trabajo.
¿Cuáles son las partes de una introducción?
Una introducción debe estructurarse siempre de un modo
que facilite al lector la comprensión y el acercamiento al tema que se abordará
en el desarrollo del trabajo. Para ello se recomienda organizarla del siguiente
modo:
Descripción del tema: lo primero es hacer el
planteamiento de la temática que se abordará. Recordemos que el lector trae una
vaga idea en función al título que ha leído, pero más nada conoce al respecto.
Por ello es importante ofrecer una breve descripción del tema y las razones que
llevaron a su abordaje.
Descripción del contexto social y cultural: siempre es
necesario ubicar el tema abordado en un contexto histórico específico, así como
describir la situación social, económica y cultural que lo engloba.
Por ejemplo, no es igual presentar un abordaje del
impacto de la colonización española en los mono cultivos de maíz de México; que
un trabajo sobre el impacto de la colonización española en la concepción
religiosa de los mexicanos. Cada tema, aunque parta del mismo contexto
histórico, tiene una forma de abordaje completamente diferente y por supuesto
derivaciones culturales diferentes.
Objetivos: es importante presentar los objetivos de la
investigación en la introducción, tanto el objetivo general como los
específicos, ya que esto permite al lector conocer hacia dónde va dirigido el
trabajo. No importa si no se trata de un objetivo desarrollado como tal, todo
trabajo escrito persigue un objetivo quede darse a conocer.
Por ejemplo, en el caso de un trabajo de grado puede
ser el determinar el impacto en la salud de los campesinos de los fertilizantes
usado en las plantaciones. En el caso de un ensayo literario, mostrar la
relación existente entre la presentación de la muerte física como un referente
universal vs la muerte espiritual en la obra de un autor determinado.
Sea cual sea el objetivo, este debe presentarse en la
introducción para ofrecer una hoja de ruta a lector sobre lo que encontrará en
el desarrollo del texto.
Antecedentes de la investigación: en este punto de la
introducción muy someramente los principales referentes teóricos del tema que
se ha escogido y se describe un poco la líneas de investigación y del
pensamiento en la cual se circunscribe el trabajo.
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